Vagas y Maleantas, la gráfica popular como herramienta de transformación social

Vagas y Maleantas, la gráfica popular como herramienta de transformación social

Dice Marina Garcés que "no hay imaginación sin memoria", recordar es volver a imaginar lo que pasó y la memoria sirve para prefigurar el futuro ya que nos trae la conciencia de lo que fuimos .

Con este proyecto cartográfico “Vagas y Maleantas: Una historia (incompleta)de activismos andaluces", queremos hablar de memoria, y lo hemos hechos a través del lenguaje visual creando un relato gráfico de la lucha colectiva de las disidencias andaluzas. Hemos pretendido que sea una aportación contra la desmemoria, la invisibilidad y la falta de reconocimiento.

Parte del trabajo de investigación doctoral de Diego Mendoza Albalat (la diega) “Mirando al Sur: una historia (incompleta) del activismo de la disidencia sexual y de género en Andalucía”. Y nace de la necesidad de romper con el formato académico de una tesis para ponerla al servicio de la sociedad en general y llevarla a la calle. Por esto pensamos que era necesario utilizar otro lenguaje, el visual y la disciplina que mejor refleja es el diseño gráfico y la Ilustración, entendiéndolas desde una perspectiva popular y pedagógica.

Es importante para nosotres hablar sobre la importancia de la gráfica popular y su vínculo con la pedagogía popular, porque detrás de cada cartel, de cada ilustración que vemos en las calles, hay una historia de lucha, de resistencia y de construcción colectiva del conocimiento.

La gráfica y la pedagogía popular son herramientas para la transformación social. Son lenguajes que nos permiten contar nuestras historias desde abajo, desde quienes habitamos los conflictos y las transformaciones, y son un medio para construir saberes compartidos y para recuperar nuestras propias narrativas.

A través del cartel, que tiene una raíz profundamente política, de la ilustración y la cartografía crítica, los movimientos sociales y de base han encontrado una herramienta poderosa para amplificar y comunicar luchas, visibilizar historias y construir nuevas narrativas colectivas.

Si pensemos en las protestas, en las reivindicaciones que han marcado nuestra historia. ¿Cómo se han comunicado? A través de imágenes, de consignas, de símbolos que cuentan ideas y emociones en un solo golpe visual. Su fuerza radica en su capacidad de condensar mensajes de manera clara, accesible y directa, sin necesidad de mediaciones académicas ni conocimientos previos para ser comprendido. Es una forma de arte que pertenece a la calle, a la gente, a las luchas que le dan sentido.

El arte gráfico como herramienta pedagógica tiene la capacidad para documentar, denunciar y reivindicar, recuperando luchas históricas pasadas y presentes, ya que en sus trazos se entrelazan la memoria y la acción, lo personal y lo colectivo, la estética y la política.

La construcción de nuevas formas de ver y entender el mundo también nos da la posibilidad de cambiarlo generando imaginarios que desafían  las lógicas hegemónicas del poder pues hace  visibles las luchas invisibilizadas, que narran historias que los discursos oficiales han querido borrar. Es, en definitiva, un acto de insubordinación creativa, una pedagogía visual de la resistencia.

Así que la próxima vez que veamos un cartel pegado en una calle, pensemos en todo lo que hay detrás de él. No es solo tinta sobre papel. Es historia, es comunidad, es futuro.


*DESCARGA LIBRE DE LA CARTOGRAFÍA AQUÍ


 

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